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Quienes contratan plañideras

Toda vía hace algunos años, en los velorios de pueblo había un grupo de mujeres que contratadas por los deudos, se dedicaban a dolerse fuertemente por la pérdida, gritaban, lloraban y hasta se encaramaban en el féretro; era un espectáculo extra en algunos eventos de ese tipo (a los que yo asisto poco por un acto de salud mental), generalmente esas mujeres (ahora que lo recuerdo siempre eran sólo mujeres de más de 40 años) se contrataban para ese “entretenimiento” en esos momentos, era su trabajo.

Tratando de recordar algunos de los casos en que me toco ver o saber de ellas, en los pueblos era generalmente la población con mayor poder adquisitivo (comerciantes o políticos, cosa verdaderamente rara en este país) los que al fallecer un miembro de la familia, generalmente él miembro de la familia que debía ser querido por la población, por sus generosidad y entrega, por sus actos de humanidad ante la población.

Mi primer contacto con ellas fue en velorio de n veterinario de allá del istmo de Tehuantepec, que había hecho popularidad y algo de patrimonio gracias a su profesionalismo, pero que alguien lo convenció de meterse a la política, en donde su nombre resultó muy mal tratado, pero su patrimonio (y el de sus hermanos y hermanas) se vio muy favorecido.  Las plañideras eran mujeres de una localidad muy alejada, que ni lo conocían, pero repetían  hasta el cansancio lo bueno que el doctor era, casi como santo había salvado innumerables vidas (sin saber que atendía animales de cuatro patas)

Hace muchos años asistí al sepelio de uno de los caciques de San Luis de la Paz (cuando estaba a pié de carretera) ahí había un grupo (unas 7 u 8 plañideras) que con verdadero fervor realizaban su trabajo, de hecho la población de la localidad se acercaba para intentar saber quiénes eran sin lograr descifrarlo, al siguiente día me toco estar en Doctor Mora y ahí me encontré en el mercado haciendo sus compras a tres hermanas que por cierto eran originarias de León y desde allá habían sido llevadas al velorio.

Bueno, compran lloronas quienes no tienen quien les llore y necesitan que los presentes se den cuenta de lo muy queridos que son; así como compran aplaudidores los que no tienen que decir cosas importantes pero quieren hacer pensar que hay mucha gente que agradece lo que dice (así surgen los acarreos y hasta alguna que otra marcha)

El señor Peña Nieto, según Rodolfo López Negrete (titular del Consejo de promoción turística de México) se reunió con Kevin Spacey (protagonista de House of Cards) tras un evento en el que el CPTM (dependencia sectorizada en turismo y con presupuesto de nosotros) tras un “evento que costó alrededor de 3.5 millones de dólares, que algunos la de los gastos fueron ‘autofinanciados’ a través de la publicidad y la venta de boletos, y que ‘la participación de se dio’

La verdad el señor Nieto (como dice Spacey en el twitt que generó esta polémica) pagó para crear una imagen que se le ha negado, pero eso no nos debe de importar, lo que verdaderamente debe indignarnos es que se use el presupuesto de los contribuyentes mexicanos para ese tipo de actos, a mí en lo personal me importa un comino si las hijas de Peña están sentadas en primera fila de un evento carnavalesco o si la señora de Peña viaja cada tres fines de semana a Las Vegas sólo a ver espectáculos “culturales” que ahí se presentan.  Lo que me importa es que se gasten recursos de los mexicanos en ello.

Si Peña quiere reunirse con el señor Spacey, que o haga con sus recursos y después lo publique (también con sus recursos) en donde le venga en gana, la pregunta es: ¿quién paga las plañideras? y si las hemos de pagar los invitados al velorio o las deben pagar los deudos.

SALUD

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