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De menciones y patrocinios

Dice la Ley Federal de Telecomunicaciones, que los tiempos del Estado en materia de radiodifusión y telecomunicaciones quedan excluidos de todo tipo de transacción comercial (o cuando menos así interpreto yo lar reiteradas menciones de ese tema), me queda claro que la señora Legarreta en un programa televisivo de lo que las televisoras denominan “alta audiencia doméstica” durante unos 2 minutos, habló respecto de la paridad del peso y la economía.

Me queda muy claro que de economía la señora no tiene la menor idea, que tampoco sabe de la realidad nacional, de lo que pasa en la economía real, pues cualquier persona que realiza actividades comerciales cotidianas, está al tanto de los cambios de los precios de productos básicos y de otros productos comercializados.

Pero eso en realidad no importa, ella es una presentadora de televisión que muestra su cuerpo y sus dotes en la pantalla chica, ella no tiene ni debe tener una preparación especial para ello, es más, ella es sólo el instrumento usado por su o sus patrones para hacer llegar un mensaje, como ella misma lo reconoce en una publicación que después retiró de las redes sociales.

Los mexicanos reciben de manera cotidiana y sistemática ese y otro tipo de mensajes a través de televisa y la otra televisora, de las estaciones de radio y hasta de las revistas diarias, semanales, quincenales y mensuales; como si fueran opiniones de los comentaristas o escritores.

Pero en realidad son inserciones pagadas por comercializadores de todo tipo de productos y servicios, pero la ley no contempla que las instituciones gubernamentales puedan adquirir ese tipo de servicios, es decir, es ILEGAL la adquisición de ese tipo de productos.

En tanto que alguien adquirió un espacio de dos minutos en un programa de “alta audiencia doméstica” que según me dicen se comercializa en algo así como 200 mil pesos, pero como es obvio no existe ni existirá la transacción comercial correspondiente, no habrá un contrato que evidencie ese acuerdo entre la televisora (o la producción del programa) y un ente gubernamental y tampoco existirá evidencia del pago de ese “servicio

Hay pues un evento delictivo o delictuoso que se conoce y reconoce por parte de la señora involucrada, que parece no tener contraprestación alguna, pero que indudablemente será o es pagado por los mexicanos con nuestros impuestos y con nuestra aceptación tácita de que ellos pueden “acordar” la transmisión de un mensaje (mención) a cambio quizá de “olvidar” una multa o “retrasar” una visita, e incluso podemos suponer que en contraprestación del ejercicio de una multa o de una revisión.

En cualquier caso, la aceptación tácita de la señora Legarreta de que estaba transmitiendo el mensaje de un patrocinador, debiera ser causa suficiente para que la autoridad correspondiente iniciara una indagatoria, pero eso no va a pasar.

En fin, la señora Legarreta no fue más que la transmisora del mensaje que alguien quiso transmitir y quedó claro que la señora Legarreta, no es la señora de la casa.

Reclamemos a la autoridad que realice la indagatoria correspondiente y dejemos a la señora Legarreta con su inmensa ignorancia de economía y de ley (pues asegura que demandará a quien se burle de ella), seguir mostrando sus atributos.

SALUD

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