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Diez protestas y seis despidos

Cambios, que algunos esperaban otros habían “vaticinado” y a la mayoría de los mexicanos simplemente les valía madres.

Cambios que dejan seis funcionarios de primer nivel fuera del gabinete: sin lugar a dudas el más importante de ellos el de Jesús Murillo Karam que había llegado a la Sedatu hace unos meses (tras mostrar su cansancio en la PGR y quizá hasta del señor Peña Nieto); pero también sale emilito Chuayffet Chemor, tras mostrar su inmensa incapacidad para operar la reforma educativa para hacer alianzas y respetar acuerdos; Enrique Martínez y Martínez, el más fiel representante del Cartel del Golfo y el grupo Tamaulipas en el gobierno; Juan José Guerra Abud, que fue el pedacito de poder entregado en diciembre de 2012 al PVEM a través de la SEMARNAP; también se van Monte Alejandro Rubido García y Luis Antonio Godina Herrera, uno del Comisariado nacional de Seguridad Pública y otro del ISSSTE.

No sé si ellos no funcionaron o simplemente se acabó parte de la complicidad que se estableció al inicio del régimen, pero la llegada a esas dos últimas áreas de personajes como Renato Sales Heredia y José Reyes Baeza, no muestra un verdadero cambio; es más Sales Heredia viene haciendo el papel de patiño del régimen desde hace unos meses cuando se le nombró Comisionado antisecuestro o algo así y no ha realizado un papel destacado y la verdad Reyes Baeza sigue siendo un títere de Elba Esther y seguramente llega ahí por “recomendación” del flamante Presidente Nacional del PRI.

Me llama mucho la atención la llegada de Claudia Ruiz Massieu a la SRE (según la LOAPF la segunda dependencia más importante) pero como dije antes ha sido ocupada como depositaria de la basura y ahí fue a parar primero Solana (al final de su vida útil) y luego Camacho (también al final de su vida útil), quizá ahora simplemente sirva para lo mismo.

Sin embargo José Antonio Meade, que era el titular de la SRE (y yo había dicho que simplemente era la antesala del infierno) entra a jugar desde la SEDESOL; se convierte en una carta fuerte del equipo salinista más puro para el 2018.

De la SEDESOL saca a chayito Robles para llevarla a la SEDATU (lo que eso signifique) y que parece ser la más recóndita oficina de primer nivel de la actual administración; de ahí sólo queda la calle.

Un nombramiento fresco (pero no refrescante) es Enrique de la Madrid Cordero (hijito del ex presidente de la reforma moral) que pasa a ocupar el puesto de Ruiz Massieu, el señor De la Madrid sabe poco de turismo (bueno sabe poco de casi todo) pero además parece tan inocuo que quizá hasta se representa a si mismo (como el viejo cuento del mi mismo)

Otro de los nombramientos que hay que mirar con cuidado y atención es el de Aurelio Nuño (quizá el más cercano colaborador de Peña Nieto) a la SEP; pues el ex de la Oficina de la Presidencia, desde hace algunos meses ha manifestado su intención de estar en la contienda en 2018 y pues parece que ya pasó a ser cardenal, para poder aspirar.

Aurelio Nuño, parece contar con la aprobación de Peña y el padrino y puede hacer mancuerna con Videgaray, pero lo verdaderamente importante de este personaje es su capacidad de mimetizarse ante adversidades, por lo que es muy posible que la Reforma Educativa (tan presumida por Peña) pase a ser ahora sólo parte del discurso político y deje de tener sustento real en la operación gubernamental, especialmente ante los adversos tiempos económicos que vienen.

Finalmente José Calzada Rovirosa, llega como titular de SAGARPA, tras dejar la gubernatura de Querétaro (que de cualquier manera habría de dejar en unos meses) dicen que es parte de los que acompañan a Manlio desde e gabinete, yo creo que es parte de la impunidad que el régimen ofrece a sus predilectos.

En fin llegaron los cambios, seguro habrá quien los califique de muy apropiados y quien los denigre o descalifique, como he dicho no es un cambio de personajes lo que hace un mejor o pior (así) gobierno, ya este gobierno no tiene remedio, pero no lo ha entendido; como le escuche decir en alguna ocasión a Don Fernandouno debe saber entender cuando es hora de irse” y quizá el único que lo entendió fue Jesús Murillo.

De cualquier manera el verdadero cambio sería camisa nueva y camino diferente.

SALUD

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