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Hasta que aparezca Goyo

Se llama Gregorio Jiménez de la Cruz, su trabajo es ser periodista en la zona sur del estado de Veracruz (que según datos es peor que Afganistán para los que se dedican a esa actividad) el ya tiene más de una semana “desaparecido” y es el número 84 desde 2005 que se encuentra en esa situación.

México el “estado de libertades” que inicia en la LIBERTAD de expresión, es sistemáticamente agredido sin que autoridad alguna se preocupe por ello, ejemplos son innecesarios en Torreón se queman las instalaciones de un diario y la autoridad local achaca el hecho a una venganza de un empleado despedido; en Pánuco “levantan” y asesinan a un periodista y resulta ser que el esposo de una de sus compañeras de trabajo (celoso) es el responsable.  SALUD

Hoy casualmente Periodista en el exilio revela cómo Los Zetas imponen su agenda en las redacciones de los medios en Tamaulipas y como la “autoridad” de manera omisa e indolente, simplemente deja de hacer.
No es un tema menor, nos hemos acostumbrado por una parte a la violencia y por otra a la inactividad de la autoridad que la tiene que combatir, es más nos hemos acostumbrado a que parte de la violencia sea causada (directa o indirectamente) por esa autoridad e incluso hay quienes aplauden esa manera de actuar.

Hoy en Michoacán se viola de manera flagrante la autonomía estatal y municipal, se hacen acuerdos con grupos civiles armados (sin conocer su proveniencia) y se “combate” a una sarta de “criminales” y hay muchas personas que piensan honestamente o que de manera interesada expresan que eso es lo mejor que podía pasar.

Para los mexicanos el “estado de derecho” es sólo una frase hacha por los políticos para expresar una idea abstracta e inconexa con la realidad, en México, como he dicho antes, las consecuencias de acciones violatorias de la ley es nula y por tanto el espiral de actos se repite y ensancha día con día.

Goyo está “desaparecido”, la “autoridad” anuncia un gran operativo para buscarlo, otros periodistas locales generan una gran movilización mediática para reclamar su “aparición” los “medios” de comunicación “exigen” pero las consecuencias reales de hecho sólo permanecerán en ese espacio, sin consecuencia real.

Hacer de México un país de leyes es una tarea que se limita  a hacer la leyes para que nadie las cumpla, de hecho los mismos “hacedores” de leyes las violentan (caso aprobación de la legislación secundaria en materia de telecomunicaciones) y los “garantes” de la ley, los supremos garantizadores de su aplicación, se convierten en lectores interesados de la misma.

No apelo a la “buena voluntad” de quienes deben hacerlo pues de haberla existido, ya se habría hecho, no apelo a la “conciencia” nacional, pues parece estar sumida en un letargo, quisiera apelar a la intencionalidad ejecutiva, pues la sociedad ya llegó a límites de tolerancia y de continuar viendo esos niveles de impunidad, sólo podrá actuar de una manera.

Goyo es un símbolo que permita a la autoridad ejecutiva mostrar un primer ejercicio para no culpar a un empleado enojado o a un esposo celoso como culpable, para mostrar que la impunidad en México SE puede acabar.


SALUD

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